Hêrmann-Thômas Black Christmas Tree: un manifiesto visual.
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Nunca hemos sido una marca que camine por los pasillos seguros. Nuestro ADN siempre ha sido un blend de elegancia, riesgo y una visión que no pide permiso. Por eso, este año decidimos romper otra vez el guion: Un árbol que no compite por brillar… nació con autoridad. Nuestro árbol llega como sombra hermosa, profunda y serena. Se alza en silencio en la entrada recibiéndote con presencia épica como si conociera los secretos más antiguos sobre la luz y la noche. Sus ramas oscuras brillan discretamente como luciérnagas en un bosque sin amanecer, entre sus sombras palpita una verdad simple y absoluta: incluso lo más oscuro sabe brillar cuando la noche se convierte en un templo.
Sus colgantes oscuros recuerdan historias que aun no se escriben, historias que aún no se entregan. Promesas que cargan el eco de quienes nos visitan, de quienes han encontrado en estos muros refugio, pausa e inspiración.
Debajo del árbol, las icónicas bolsas geométricas de HT no decoran: anuncian un momento único en el año. Son símbolo de los cientos de historias personales que se han tejido a través de nuestros cafés, nuestras bebidas, nuestros espacios. Cada bolsa lleva un deseo. Un tributo a quienes han hecho que este proyecto camine, crezca y evolucione durante una década: nuestra comunidad. Un tributo a los que ya no están, a los que se adelantaron en el camino, a los estamos y a todos los que en los próximos años seguramente llegarán.
La Navidad, al final, no debería ser una colección de clichés, sino un espacio para imaginar nuevas formas de celebrar lo que somos, lo que creamos y lo que soñamos construir.
Las luces cálidas, casi como luciérnagas atrapadas entre el follaje negro, parecen murmurar la misma idea: la luz siempre encuentra su lugar, incluso en los colores más profundos. Y eso, de alguna manera, también ha sido Hêrmann-Thômas. Hacemos arte funcional, gastronomía emocional y experiencias que se sienten como pequeñas fogatas en medio del caos diario.
El árbol de HT es un recordatorio visual de que la estética importa. De que la elegancia es rebelde. De que nuestra Navidad es sofisticada, audaz y nocturna. Diseñado e instalado por una amiga muy cercana a la Sra. Thômas, aprovechamos para extender nuestro más grande agradecimiento.
Aquí estamos todos, juntos creando magia. Y lo hacemos a nuestra manera.
Con abrazos nocturnos, Hêrmann-Thômas.